Dónde estamos
Paseo del Buen Sabor, 1
28099 MadridHorario
Lun – Vie 11:30 – 0:00 h
Sáb – Dom 12:00 – 23:00 h
Paseo del Buen Sabor, 1
28099 Madrid
Lun – Vie 11:30 – 0:00 h
Sáb – Dom 12:00 – 23:00 h
Páginas web para restaurantes, bares y cafeterías
Hugo Carrera
Había una vez, en una ciudad no muy lejana, dos hosteleros con restaurantes muy populares. Ambos habían trabajado duro para construir sus negocios, y con los años, sus locales se convirtieron en los favoritos de muchos. Sin embargo, con el tiempo, notaron que la competencia crecía y que cada vez más clientes se inclinaban por las nuevas propuestas. Así que, como los dos buenos emprendedores que eran, decidieron hacer algo al respecto.
Uno de los hosteleros, llamado Pedro, decidió que lo que su restaurante necesitaba era una renovación completa del local. Había oído que a la gente le gustaban los lugares con un toque moderno, con decoración minimalista y elegantes luces de ambiente. Así que invirtió una gran suma de dinero en remodelar el restaurante. Contrató a los mejores diseñadores de interiores, compró muebles de alta gama, y convirtió su local en la envidia del barrio.
Sin embargo, cuando llegó el momento de su página web, Pedro no vio la necesidad de tocar nada. «Al fin y al cabo», pensaba, «lo importante es lo bien que ha quedado el local físico, ¿no? La web solo la usa la gente para mirar la dirección y el número de teléfono, no importa mucho». Su web, diseñada por esa agencia de dudosa calidad, con fallos incluso en los nombres de los platos, permaneció tal como estaba. Pedro no pensaba que los clientes que llegaban a su web pudieran decidir si acudir a su local basándose en su página.
Mientras tanto, su colega Juan, también dueño de un restaurante, decidió tomar un camino diferente. Igual que Pedro, Juan invirtió en renovar su local, pero además, pensó que si quería atraer a más clientes y no ser un hazmerreír en el mundo digital, necesitaba algo más que una buena decoración. Juan contrató a una agencia de diseño web especializada en restaurantes, que le propuso una página web nueva y moderna, adaptada a las necesidades actuales de los comensales. No solo mostraba fotos de sus platos con una calidad impresionante, sino que también ofrecía un sistema de reservas fácil de usar, una carta digital, y conectaba a sus redes sociales donde los clientes podían hablar de su restaurante.
Ambos restaurantes reabrieron sus puertas después de las renovaciones. El local de Pedro brillaba con su nueva decoración, pero con el paso del tiempo, notó que los clientes que antes solían venir, ahora preferían otros lugares. Las reservas bajaron y cada vez era más raro ver el comedor lleno. Pedro se desesperaba: «¿Qué está pasando? ¡He gastado una fortuna en hacer que mi restaurante sea espectacular! ¿Por qué no lo lleno constantemente?»
Un día, un cliente habitual que llevaba meses sin aparecer volvió al restaurante. Pedro no pudo evitar preguntarle por qué había tardado tanto en regresar. «Es que la última vez intenté reservar en tu página web, y fue una pesadilla. Me llevó tanto tiempo que me fui a otro sitio», confesó el cliente. Entonces, Pedro comenzó a notar una tendencia: la gente visitaba su web, pero al ver lo desactualizada y complicada que era, se desanimaban y optaban por otro restaurante.
Mientras tanto, el restaurante de Juan no paraba de llenarse. Los clientes llegaban y hacían reservas con facilidad desde su móvil, incluso cuando estaba cerrado. Además, compartían fotos en redes sociales y dejaban reseñas positivas sobre la facilidad de navegación de la página web y el sistema de reservas. La inversión de Juan en su web empezó a dar frutos mucho antes que la de Pedro.
Un día, Pedro decidió invitar a Juan a comer para hablar de su situación. «He hecho todo lo que podía para que mi local sea perfecto, pero parece que no es suficiente. ¿Qué estoy haciendo mal?», preguntó, con un suspiro de frustración. Juan sonrió y respondió: «Tu local es muy bonito, Pedro, pero en los tiempos que corren no solo se trata de lo que la gente ve cuando entra por la puerta. La mayoría de tus clientes conocen por primera vez tu restaurante desde sus teléfonos móviles. Si no les das una buena experiencia online, ni siquiera llegarán a disfrutar de tu reforma y de tu comida».
Pedro, finalmente, entendió la lección. Mientras había puesto todo su empeño en que su restaurante fuera un lugar físico perfecto, había olvidado que, en la era digital, una web es como la entrada principal de su negocio. Sin una buena puerta de entrada, muchos comensales se darán la vuelta. Y así, después de mucho pensarlo, Pedro decidió que era hora de mejorar también su página web siguiendo el ejemplo de su amigo Juan.
No solo los platos y la decoración importan en un restaurante. Hoy en día, la experiencia digital es tan importante como la física. Los clientes hacen juicios rápidos basados en lo que ven online, y una página web cutre y desactualizada, por mucho que quienes te la han hecho intenten convencerte de lo contrario, puede hacerte perder prestigio y oportunidades de negocio. No te arriesgues a quedar en ridículo por no querer darle la importancia que tiene a algo tan crucial. Actualiza tu página web con profesionales que entienden el sector de la restauración y asegúrate de estar al día en tu presencia digital.
Etiquetado como: Diseño web, Marketing online
Inicio del